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Noticia | 25/08/2011

La capital alberga el 59% de casos de TBC sensible en el país. Tratamiento total de este tipo cuesta entre US$30 y US$70

La tuberculosis no es precisamente incurable, pero sí es muy contagiosa: según estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa), siete de cada diez personas pueden adquirirla en la calle. Hay tres tipos de TBC definidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS): la tuberculosis sensible, la multidrogorresistente (MDR) y la extradrogorresistente (XDR). Según la OMS, el Perú tiene, después de Haití, la tasa más alta de tuberculosis de Latinoamérica. En el último año se contabilizaron 33 mil casos de tuberculosis sensible (la enfermedad en primer grado), de los cuales el 59% se presenta en Lima. También en la capital se concentra el 82% de los casos de MDR, que llegan a 2.296 en todo el país, y el 92% de los casos de XDR, que suman 270 a nivel nacional.

TRES CARAS DE LA TBC La diferencia entre los tres tipos es la resistencia de la bacteria y la duración del tratamiento. La TBC sensible requiere un tratamiento de seis meses y, de acuerdo con el doctor Gilbert Ramos, encargado de la Estrategia Sanitaria Nacional de Prevención y Control de la Tuberculosis del Minsa, el costo de los medicamentos no pasa los US$30, pero sumados los exámenes puede ascender a US$70.

La TBC MDR es la bacteria que ha superado la resistencia inicial, por lo que el tratamiento sugerido dura dos años y es más costoso: entre US$1.500 y US$3.500 en total. Santiago, afectado por este tipo de TBC, toma seis pastillas diarias y trata de no conversar con nadie para no dejar escapar la enfermedad de su cuerpo.

La TBC XDR tiene un costo de tratamiento mucho más alto (puede superar los US$15.000) y una posibilidad de recuperación mucho menos alentadora, pues la mayoría de casos acaba con la muerte del paciente. Ahora, si bien las cifras del Minsa muestran que nuestros índices de contagio y la mortalidad por TBC han disminuido en los últimos 20 años, según la OMS, el Perú encabeza la tabla de casos reportados de TBC MDR y XDR en Latinoamérica.

LA TBC SÍ EXISTE Con la piel pegada a las costillas, la tos constante y el rostro demacrado, Santiago es una extraña radiografía del muchacho que jugaba fulbito en las ligas distritales. “No me mires a mí, mira esta enfermedad y lo que causa y que parece que no existiera”, dice.

Es cierto. A pesar de los altos índices que reporta la enfermedad, el Minsa ha hecho poco por apostar por la prevención que, según la OMS, es la inversión más efectiva para combatirla.

El doctor Gilbert Ramos asegura que no es que las autoridades de salud hayan bajado la guardia. “Aquí no es suficiente una intervención solo del sector Salud, se requiere una respuesta multisectorial orientada a la lucha contra la pobreza”, explica.

Ramos señala que se ha establecido un nuevo programa estratégico TBC/VIH y, bajo un nuevo modelo, está desarrollando una intervención integral que involucra progresivamente a otros sectores.

Ella Carrasco, jefa de la División de Control de Salud de la Municipalidad Metropolitana de Lima, explica que se ha adoptado como prioridad la lucha contra la TBC impulsando campañas de prevención en el distrito de Cercado de Lima, donde los afectados llegan casi a mil.

Ahora el municipio está buscando un local que funcione como albergue para los enfermos más graves. No se trata de marginarlos sino de que reciban un tratamiento adecuado y se evite que el virus corra por las calles de Lima y termine, casualmente, en el cuerpo de un transeúnte con las defensas bajas. Como Santiago.